En la escuela de medicina nos enseñan la medicina convencional u ortodoxa. La medicina convencional está estandarizada en todo el mundo. Los libros de medicina sobre diagnóstico y tratamiento son prácticamente los mismos y están basados en los mismos principios. Eso significa que todos los médicos a nivel mundial fuimos educados de la misma manera, con una misma forma de pensar.

Paralela a la medicina ortodoxa, siempre han existido los métodos tradicionales, por ejemplo la acupuntura, la herbolaria, la homeopatia, entre otras. En los 70 nació el término medicina alternativa o medicina complementaria para llamar a esos métodos. Por muchos años se pensó que ambas corrientes no podían ser combinadas y que más bien eran tan opuestas que no había forma de trabajar con ellas juntas. Estuvieron muy peleadas por mucho tiempo.

El aumento de las enfermedades crónico degenerativas, llevó a muchos pacientes a buscar otras opciones de tratamiento. El tratamiento de la medicina convencional está basado en dar fármacos, todos ellos tienen efectos adversos. Además hay muchas enfermedades a las que se les llaman „incurables y solo controlables“. Cada vez más personas han dejado de conformarse con la opinión médica: „Ésto no tiene cura, solo se controla, tome sus pastillas para toda la vida. Siga con su vida como siempre.“ Han escuchado a algún médico decir eso a ustedes o a algún familiar? Estoy segura que sí. Eso es los que nos enseñan en la escuela de medicina.

El uso de las terapias complementarias fue creciendo a lo largo de los años. El interés de tantas personas en USA llevó a que en los años 90´s, el Congreso estableciera una oficina para medicina alternativa „Office of Alternative Medicine” dentro de los Institutos de Salud “National Institutes of Health”. La demanda por estas terapias complementarias, dió lugar en 1998 a la creación del „National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH)“ es decir al „Centro Nacional de Salud Complementaria y Alternativa“ en Estados Unidos. Esto promovió y ayudó a que creciera la investigación en ésta área.

Por fortuna, con el paso del tiempo ha crecido la evidencia científica de que éstas terapias son efectivas y apoyan el tratamiento de los pacientes. Nos dimos cuenta de que no había que excluir una de la otra, sino más bien unirlas para sacar lo mejor de cada rama. Por eso surgió el concepto de medicina integrativa.

Uno de los libros mas utilizados por los médicos para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, es el „Current, Diagnosis & Treatment“. (Current, diagnostico y tratamiento). Me dió mucho gusto ver que en la edición del 2017 apareció la deficinición de medicina integrativa:
„La medicina integrativa es la integración de las terapias complementarias y la medicina convencional, pero es mucho más que eso. La medicina integrativa es una medicina basada en evidencia y está enfocada en el paciente en sí. La mayoría de sus principios y fundamentos también son compartidos por la medicina convencional. Su manejo es holístico, es decir que ve al paciente o individuo como un todo, con su mente, cuerpo y espíritu. Hace énfasis en llevar una vida saludable a través del ejercicio, nutrición, sueño, actitud mental y manejo del estrés. Tiene como objetivo prevenir las enfermedades. Reconoce que el cuerpo tiene la poderosa capacidad innata de sanarse, por lo que su objetivo es remover los obstáculos que impiden la curación.“

Ver esa descripción tan acertada de la medicina integrativa en un libro tan reconocido entre la comunidad médica, es un gran paso. Es un reflejo de la evolución que está sucediendo en la forma de tratar a los pacientes. Hay que sacar lo mejor de cada ciencia. De nada sirve querer separarlas o ver cual es mejor que otra. Lo mejor es unirlas para sacar el mayor potencial.

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